30.1.11

Nota en RADAR / Página 12

Rojo y negro

Llega a las librerías una versión ilustrada de La condesa sangrienta, pero como si eso fuera poco (es la primera vez que se ilustra ese relato en el que Pizarnik consideraba lo mejor de su obra), detrás de ese libro se esconden dos hallazgos: una editorial como El Zorro Rojo, dedicada a editar libros ilustrados de lujo, y Santiago Caruso, un argentino de 28 años que ya trabajó para Estados Unidos y Europa.







 Por Mariana Enriquez
Alejandra Pizarnik decía que en La condesa sangrienta, su extraordinaria relectura del extraño libro del mismo nombre de la escritora surrealista francesa Valentine Penrose, estaba su verdadero estilo, un puente entre la rigurosidad formal de su oscura poesía y la libertad enloquecida de los textos “obscenos” como Hilda, la bucanera de Pernambuco o Los poseídos entre lilas. Es un texto maldito pero muy apreciado en la academia, y aún más atesorado por ese núcleo de jóvenes darkies que veneran a la poeta. Y desde hace unas semanas se consigue en Buenos Aires la primera versión ilustrada del texto, editada por Libros del Zorro Rojo e ilustrada por el argentino Santiago Caruso, que a los 28 años ya trabajó en editoriales de EE.UU. e Inglaterra, e ilustró Don Quijote y piezas de Shakespeare para Penguin. Es la primera vez que se ilustra a Pizarnik, y la edición tuvo que contar con la aprobación de su albacea Ana Becciú, que les dio el sí a estas imágenes de lobas y mujeres encadenadas, de hombres pájaro y bellas tenebrosas. “La prosa de cruda poesía de Pizarnik es difícil de igualar en contundencia y complejidad a través de la imagen”, cuenta Caruso. “Pero lo fragmentado del texto me permitió encarar cada imagen como una obra particular, de retórica y metáfora. Hay un discurso apoyado en el texto pero independiente y paralelo del mismo. Incluso hay agregados propios como el demonio interno de Bathory, la arcaica Lilith, matriarca de un mundo antiguo, femenino. También la metáfora de la mandrágora, que es del libro de Penrose. Las imágenes buscan plasmar la música de la locura y obsesiones de Bathory.”
Caruso estudió en la escuela de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes, donde hizo formación infantil y después el profesorado de Artes, que no terminó. “La mayoría de los docentes de taller no enseñaban ni siquiera lo básico, así que me abrí y comencé a trabajar en editoriales de textos educativos como Puerto de Palos, Aique y otras, ilustrando el espacio de Literatura. Esos fueron mis primeros trabajos y mi formación ponía proa hacia la historieta y la ilustración. El quiebre en mi estilo empezó cuando descubrí el movimiento simbolista. En mis comienzos mi estilo era distorsionado, grotesco o humorístico. Fui abandonando esa línea para adentrarme en una especie de clasicismo con sus distorsiones, pero con más posibilidades de drama y penumbras. Esto viene con la depuración de una mixtura de aguadas y esgrafiado, que es la técnica que más utilizo.”
No es la primera vez que Caruso ilustra la locura y la obsesión. En 2008, por la misma editorial y con prólogo de Elvio Gandolfo, ilustró El horror de Dunwich de H. P. Lovecraft, y a fin de mes se encontrará en las librerías porteñas su versión de El Monje y la hija del verdugo, de Ambrose Bierce “El Monje... es una buena conjuncion de lo mejor de El horror de Dunwich y La condesa sangrienta. Tiene una puesta visual cargada de simbolismo, como el segundo, pero responde a la narración de un modo efectivo, como el primero. La paleta es más abierta y es un trabajo más maduro. Es un relato duro, como un diario personal del monje, así como el de Dunwich era casi una crónica del pueblo. Ahora mismo estoy haciendo una selección de relatos de Marcel Schwob, que ilustraré para un libro que publicará Ex Occidente Press durante este año. Ilustrar algo de Schwob me ha quitado el sueño por varios años. Y el siguiente proyecto para Libros del Zorro Rojo reunirá a Byron, Polidori y los Shelley, junto al escritor español Angel Olgoso. Es un trabajo que busca recrear esa noche célebre en que se concibió Frankestein.”
Se pueden ver ilustraciones y pinturas de Santiago Caruso en sus sitioswww.santiagocaruso.com.ar y santiagocaruso.blogspot.com, y en el prestigioso portal online de arte simbolista, outsider y surrealista Beinart (www.beinart.org/artists), donde comparte cartel con nombres como H.R. Giger, Mark Ryden, Jaroslav Kukowski, Saturno Butto y Laurie Lipton.
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SUBNOTAS


Hojeando estantes








¿Hay algún personaje o historia que quieras dibujar y todavía no pudiste?
–Tengo en la mira al duque jorobado de Mujica Láinez. Quizás este año haga algo con Bomarzo; además visité el lugar inesperadamente en 2009, unos meses después de leer la novela. Se pasea por mi mente Maldoror, pero todavía tengo que encontrar algún editor que se atreva.

¿Hay algún libro que hayas visto ilustrado y después de ver ese trabajo consideres que ya no lo querrías ilustrar vos?


–La Biblia. La vi ilustrada por Doré y por el talentoso colega y amigo Federico Parolo, entonces me quedo quietito. Además ví los Evangelios y el Apocalipsis ilustrados por Víctor Delhez, y uno queda saciado. Sin embargo me anoto el Apocalipsis para hacerlo más adelante, con una visión menos devota.

Si tuvieras que elegir hacer uno: ¿Las mil y una noches, la Divina Comedia o la Biblia? ¿Por qué?


–Me quedo con La Divina Comedia, aunque tarde mil y una noches en hacerlo. Me gusta la idea de un camino desde la oscuridad y lo tortuoso hacia la luz y la comprensión de lo abstracto, guiado por la poesía y el amor. Y hay mucho material que puedo trabajar y poner en imágenes.

Y argentino: ¿El Matadero, el Martín Fierro o el Facundo?


–No leí el Facundo. Creo que elegiría El Matadero, por ser más corto y manejable su metáfora. Me quedo con las ganas del gaucho.

¿Nunca probaste escribir tus propios textos?


–Cuanto más leo y menos escribo, más veo lo lejos que estoy de poder siquiera empezar. Hace mucho tiempo escribía mis propios guiones de historieta. Hace menos, pedazos de poemas o frases, pero quedan en cuadernos. La pintura y la lectura me absorben casi todo el tiempo.

¿Qué ilustrador actual te gusta mucho?


–Me gustan mucho Sam Weber, Phil Hale y Pavel Tatarnikov.

¿Qué cuadro clásico te hubiese gustado pintar?


–Cualquier acuarela al modo de Sargent o Fortuny. Pero mejor: algún martirio pintado por José de Ribera.

¿Qué cuadro clásico podría ser parte de un libro ilustrado?


–Las pinturas de John Martin podrían ilustrar algún poema de Poe. Egon Schiele ilustrando Las Flores del Mal; Felicien Rops ilustrando a Sade.

¿Cuáles son los ilustradores y pintores que más te marcaron?


–Víctor Delhez, Carlos Nine, Klimt, Moreau, Doré, Redon, Fortuny, José de Ribera y Odd Nerdrum.

¿Por qué te gusta dibujar horror?


–Me gusta la posibilidad de lo imposible, lo fantástico, pero asociado con lo provocador, lo grotesco y lo mágico, que es inevitablemente herético y metafórico. Me fascina la posiblidad que brinda el género de reflexionar sobre la condición humana a partir de lo incómodo, de la carencia, del drama. Además mi técnica me fue llevando a esos ámbitos oscuros. Y yo no le puse freno.

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